Sobre nosotros

Liédena y el buen vino

La Bodega de Liédena comienza su actividad en forma de cooperativa en el año 1939. Nace de la unión de 106 viticultores locales, que hasta aquel momento elaboraban el vino en sus casas, decididos a comercializar conjuntamente sus cosechas.

Durante décadas y hasta hace unos pocos años, nuestra Bodega se dedicó, como otras muchas cooperativas de Navarra, a vender la mayor parte del vino que elaboraba a otras bodegas que lo embotellaban y lo comercializaban, vendiendo únicamente una pequeña parte de su producción, envasada y embotellada, directamente en bodega y de manera local.

Hace unos años, los socios actuales de la Bodega decidieron dar un giro total a la forma de funcionamiento de la misma, intentando ser dueños de su propio destino.

Había llegado el momento de quitarse complejos, de reinventarse.

La viabilidad económica de la Bodega no podía depender de las decisiones de otros. La única manera de ser rentables económicamente era poner en valor las viñas de Liédena y la calidad de sus vinos.

Dejar de ser proveedores de otros para pasar a ser proveedores de nosotros mismos.

ASÍ ES COMO NACE LEDEA, UNA APUESTA POR EL BUEN VINO Y POR LIÉDENA.

Desde 1939...

Al pie de la Sierra de Leire, en el extremo septentrional de la comarca de la Baja Montaña de Navarra, se encuentra la Bodega de Liédena, donde varias generaciones de viticultores elaboran sus vinos.

Fundada en 1939 y con una trayectoria de más de 80 años, la bodega reúne la experiencia y buen hacer de unos viticultores que han sabido adaptar sus instalaciones a las nuevas tecnologías sin dejar el sistema de elaboración tradicional.

El pueblo de Liédena

La bodega está situada en Liédena, un municipio de la Comunidad Foral de Navarra, situado en la Merindad de Sangüesa, en la ladera sur de la Sierra de Leire, en el extremo septentrional de la comarca de la Baja Montaña.

Hasta hace apenas unos años, cada una de las familias de Liédena tenía viñas en propiedad. La economía de muchas de ellas dependía exclusivamente de su cultivo, la de algunas dependía parcialmente de ello y otras muchas cultivaban la viña únicamente por tradición y, en cierta manera, por respeto a sus antepasados.

Para todos los habitantes de Liédena el cultivo de la uva se convertía, más allá de la rentabilidad económica que pudieran obtener de ello, en una forma de vida.

Nuestros padres y abuelos nos transmitieron que nuestras viñas eran un tesoro y como tal teníamos que tratarlas. Aprendimos la importancia de podar cada cepa como si fuera la única. Nos enseñaron que era preferible eliminar manualmente las malas hierbas a echar continuamente herbicidas. Conocimos la importancia de hacer el menor número de tratamientos fitosanitarios posibles para mejorar la calidad de la uva. Aprendimos a colaborar entre familias en los diferentes trabajos y a compartir herramientas y medios mecánicos.

A día de hoy, no todas las familias de nuestro pueblo tienen viñas, y apenas existen parcelas de una robada en mitad de la Sierra de Leire. Somos conscientes de que los tiempos han cambiado y, a pesar de esto, todos los socios y trabajadores de la Bodega de Liédena estamos convencidos de que merece la pena luchar por mantener la parte de todo este legado que todavía queda entre nosotros; mejorarlo, adaptarlo a los tiempos actuales y ser capaces de hacer que nuestro pueblo siga siendo conocido por su buen vino, por Ledea.

Vinos con el sabor de la Baja Montaña del Pirineo Navarro

El entorno natural, el clima y las viñas.

Viñas propias, el mejor activo de nuestra bodega

El control exhaustivo de cada una de nuestras parcelas nos diferencia.

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