La bodega de Liédena se reinventa

Embotella y comercializa ya sus propios vinos tras culminar un proyecto de renovación

Uno de sus nuevos caldos, un rosado 100% garnacha, acaba de ser premiado con un Bacchus de Plata

Renovarse o morir. Es la máxima que han aplicado la veintena de socios de la Bodega de Liédena afrontando un proceso que ha llevado a reinventar esta cooperativa que comenzó su actividad allá por 1939. Con la idea de convertirse en dueños de su propio destino, la apuesta ha pasado. principalmente, por dar el paso de embotellar y comercializar sus propios vinos bajo la marca `Ledea’. Este jueves presentaron por todo lo alto el nuevo proyecto y sus nuevos caldos en el refectorio de la Catedral de Pamplona ante unas 300 personas, principalmente ligadas a los sectores del vino y la hostelería. «Le hemos dado un giro total a la bodega. El sector del vino en Navarra ha vivido en los últimos años una crisis tremenda, muchas cooperativas han cerrado. No se veía mucho futuro, así que optamos por no dejar nuestro trabajo en manos de otros e invertir para cambiar y pervivir», expresa Miguel Ángel Vicente Zunzarren, socio y administrador de la bodega. +La Cooperativa Vinícola San Francisco Javier de Liédena nació de la unión de 106 viticultores, y llegó a aunar a unos 150. Como muchas otras, elaboraba vino, vendía una pequeña parte de manera local, y el resto a otras bodegas que lo embotellaban y comercializaban. Así fue en Liédena hasta hace dos años, cuando se optó por «poner en valor las viñas y vinos locales». Tras un primer paso con la línea de vinos ‘Irati, ahora la denominada `Ledea’, el nombre en euskera de Liédena, es la confirmación del cambio. Sus 5 caldos llevan mes y medio en el mercado. «Ofrecemos un tinto del año, un crianza de 2014, un rosado 100% garnacha (recién premiado con un Bacchus de Plata), un blanco 100% chardormay un tinto 100% garnacha criado 24 meses en tinajas de barro», repasa. Se aspira a comple-ar la gama con un moscatel dulce.

Homenaje al vino romano

Como un guiño al pasado romano de la zona, uno de los vinos de la Bodega de Liédena se prepara como hace 2.000 años: pasando 24 meses en tinajas de barro. «Es el Ledea Liédena Bacus, un tinto 100% garnacha. Nuestra comarca y la bodega han estado tradicionalmente consagradas a la garnacha, un auténtico tesoro», explican. Recuerdan que la Baja Montaña es la zona de mayor influencia pirenaica de la D.O. Navarra de vinos, y que «ofrece condiciones naturales magníficas para el cultivo de uvas de calidad»: temperaturas frescas, vientos frecuentes y una precipitación media superior a los 700 mm anuales. «Permite un proceso de maduración más lento y reducir tratamientos fitosanitarios».

120 hectáreas de viñedo
La bodega cuenta con 120 hectáreas de viñedos y controla cada viña, con el asesoramiento de Evena a los viticultores. Sus variedades principales son la garnacha y el chardonnay, y dispone de plantaciones de tempranillo, cabernet sauvignon, merlot, pinot noir y moscatel de grano menudo. «Contamos con unas 12 hectáreas de viñas de garnacha de más de 50 años, algunas de ellas de más de 100», indica Vicente. La producción anual es de 650.000 kg de uva y 400.000 Litros de vino. «El objetivo es obtener una rentabilidad económica pero también está detrás un componente sentimental. Nuestras viñas y bodega son patrimonio de nuestro pueblo, cultura e identidad», apunta. Trabajan en materia de sostenibilidad en un proyecto piloto con entidades como UAGN o el INTIA.